La era de los motores verdes
Los combustibles vegetales
El biocombustible se produce a partir de materias primas de origen agrícola, pecuario, agroindustrial o de desechos orgánicos. Para su fabricación se puede usar maíz, soja, girasol, mandioca, coco y un gran número de otros rubros agrícolas. Se trata de una fuente de energía que puede alimentar a motores, maquinarias, usinas y líneas industriales de la misma manera en que lo hace el combustible de origen fósil como el petróleo y sus derivados y el gas natural. En el caso de los biocombustibles se emplea la biomasa vegetal como un recurso renovable y notoriamente menos contaminante. Es una de las alternativas más viables que existen para sustituir al petróleo y al gas en el corto y mediano plazo como las fuentes de energía prioritaria en el planeta.
¿Por qué los biocombustibles son amigables con el medio ambiente?
Si bien los biocombustibles emiten casi la misma cantidad de dióxido de carbono a la atmósfera que los derivados del petróleo, presentan una diferencia fundamental: Estos gases producidos por la combustión de carburantes de origen vegetal, al contrario de lo que ocurre con las gasolinas y naftas, es vuelto a fijar por la masa vegetal a través de la fotosíntesis. Se cierra de esta manera el ciclo del carbono, con lo cual no existe acumulación de gases. Los residuos resultantes del uso de los biocombustibles se reintegran rápidamente al ciclo natural. En cambio, con el petróleo los gases se acumulan, contribuyendo al efecto invernadero y el calentamiento global.
Más ventajas
Los biocombustibles tienen la ventaja de que para su utilización no se requieren cambios de consideración en motores y máquinas que utilizan gasolina o nafta. Se sabe que prolongan la vida útil de los motores ya que además de combustibles actúan como lubricantes.
Además de los biocombustibles, el productor puede obtener como subproductos el expeller/pellet, que sirve a la elaboración de alimentos balanceados para animales.
La producción de biocombustibles supone la creación de nuevos puestos de trabajo, el estímulo a la economía rural, la reducción de la dependencia del petróleo.
Son menos contaminantes y lesivos para la fauna y la flora, especialmente marina, que los combustibles fósiles, cuyo vertido suele ocasionar tragedias ecológicas.
Los biocombustibles en Paraguay
El uso de biocombustibles en nuestro país está todavía muy lejos de un nivel óptimo. Sin embargo, los indicadores —de utilización de esta alternativa en el mercado y de producción de su materia prima— vienen creciendo sostenidamente en los últimos años. Los rubros asociados a los biocombustibles y que más desarrollo han tenido son: la soja, el girasol, la canola (a escala empresarial), el cártamo (en el centro del Chaco, en forma experimental), el lino, el algodón, el tung, la jatropha, el coco, el tártago, el nabo forrajero y el maní.
La producción de etanol —empleado en la mezcla con combustibles fósiles— se basa con exclusividad en la caña de azúcar. La caña de azúcar tiene muchas ventajas ya que fija gran cantidad de carbono y genera subproductos valiosos, como es el bagazo, combustible renovable, y puede diversificarse en una multiplicidad de productos: azúcar, alcohol carburante, absoluto, rectificado, aguardiente, etc.
En el 2005 fue aprobada una ley de fomento de los biocombustibles y poco después se elaboró un plan estratégico en este campo, que tiene como metas para el 2015:
1. Llegar a 400 millones de dólares en exportaciones de etanol.
2. Un ahorro anual de 40 millones de dólares por la substitución de gasolina.
3. Alcanzar los 1.000 millones de dólares en inversiones.
4. Lograr 140.000 hectáreas de nuevos cultivos de caña de azúcar.
5. La creación de 140.000 nuevos empleos directos en las áreas agrícola, industrial y de transporte.
El bioetanol
Es el combustible que se consigue destilando alcohol a partir de la fermentación de ciertos rubros agrícolas, sobre todo la caña de azúcar y el maíz. La caña de azúcar es la fuente más ventajosa para la producción de etanol. Esto es porque los azúcares que contiene son simples y son fermentados directamente por las levaduras. Presenta el inconveniente, sin embargo, de que es una materia prima cara, especialmente comparada con el maíz. Este vegetal requiere un paso adicional (lo que aumenta su costo) ya que antes de la fermentación sus almidones deben ser degradados a azúcares simples mediante un proceso denominado sacarificación.
En las mezclas con combustibles tradicionales, el etanol es utilizado para elevar el octanaje de las gasolinas y optimizar su rendimiento al convertirlas en combustible oxigenado.
El biodiésel
Es este un combustible elaborado a partir de aceites vegetales o animales, que puede sustituir total o parcialmente al petróleo en el caso de los motores diésel, para lo cual no es necesario adaptar o remodelar las máquinas y sus dispositivos. De hecho, Rudolf Diesel empleó aceite de maní para echar a andar los primeros modelos de sus motores, a finales del siglo XIX. Está compuesto por el éster (metílico o etílico), un componente propio de los aceites vegetales. La palma, la soja, el algodón y el ricino son algunas de las fuentes posibles de este biocombustible, así como los aceites usados y la grasa animal.
El biogás
Es el gas obtenido de la fermentación de la materia orgánica por la acción de bacterias, en ausencia de oxígeno. El producto resultante se compone principalmente de metano, dióxido de carbono, monóxido de carbono y otros gases en mucha menor proporción. Para producirlo se pueden usar una gran variedad de materias primas, desde el excremento animal y los desechos de la caña de azúcar, hasta los residuos de mataderos, destilerías y fábricas de levadura, la pulpa y la cáscara del café y la materia seca vegetal. Si bien el biogás tiene un valor calorífico menor al del combustible diésel, su utilización eficiente depende en gran medida de la tecnología y calidad de los quemadores.
Fotos: Planta procesadora de bioetanol
Alcotec S.A., Caaguazú, Caaguazú. |